Con frecuencia lo que preocupa y urge a una determinada persona no es el tratamiento de un sobrepeso generalizado, sino el perder grasa de ciertas localizaciones muy precisas. Cuando llega el verano inundan el mercado toda una batería de cremas, lociones y emulsiones para aplicar sobre la piel que cubre aquellas zonas en las que se pretende reducir volumen de grasa. Todos estos productos se acompañan de una propaganda que suele resaltar que dicho producto: “moldea la figura sólo donde es necesario”, que “aplicado en la piel disuelve la grasa”, etc. Todos estos productos, algunos de precios exorbitantes y que proclaman sus pretendidas propiedades sobre la grasa localizada, se acumulan en los anaqueles de las farmacias.
Algunas cremas adelgazantes, en su agresividad publicitaria, llegan a hacer promesas concretas. Por ejemplo una de ellas proclama que aplicada sobre la piel de la cintura es capaz de disolver y eliminar la grasa del organismo, y su potencia disolvente es tal, que es capaz de reducir 4 cm de cintura en 40 minutos. Yo no pongo en duda que los principios que contiene esa crema puedan llegar a disolver la grasa de la cintura hasta hacer perder 4 centímetros, pero lo que sí es cierto es que es un efecto que debía de estudiarse en todas las universidades del mundo ya que va en contra de las leyes de la física. Me he construido un modelo matemático que apoya lo que les estoy diciendo y que se muestra en la figura.
Suponemos que la cintura es un cilindro cuya altura es la distancia entre cresta iliaca y reborde costal, de unos 10 cm. La diferencia entre el volumen de ese cilindro (P r2 h) al inicio (76 cm) y a los 40 minutos de tratamiento (72 cm) será de 474 cm3. Es decir que la crema ha disuelto en 40 minutos casi medio kilo de grasa. No sabemos el destino de esa grasa disuelta, es dudoso que se elimine vía renal, sólo cabe el que se metabolice, si esa fuera la forma de eliminación de la grasa disuelta, dado que cuando se queman las grasas se producen 9 kcalorias por gramo, se habrían liberado 4000 Kcal en 40 minutos, y ello indefectiblemente habría aumentado la temperatura corporal en varios cientos de grados. Se habría fundido la persona al coimpleto.

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